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El
Queso Ahumado de Pría, se viene elaborando en la
Pesa de Pría en el concejo de Llanes, Asturias,
tiene su origen en el tratamiento dado a quesos que tradicionalmente
se hacían en la quesería fundada por Juan
Inés Blanco, en 1938.
Este
pequeño negocio fue evolucionando y progresando de
forma paulatina, hasta quedar en la actualidad en manos de
sus hijos, bajo la denominación de Lácteos
Inés Granda, S. A. sin perder el aire de empresa
familiar y el gusto artesanal. Se elabora a partir de
leche de vaca pasterizada, a la que se añade nata procedente
de leche de oveja. Una vez pasteruizada la mezcla se le añaden
cultivos lácticos y cuajo en proporciones adecuadas
manteniendo la temperatura a 31°; se procede a su cuajado,
que se produce alrededor
de unos 35 minutos más tarde.
El
próximo paso es el corte de la cuajada; y su recalentamiento
hasta 35° C, para dar consistencia al grano. Posteriormente
se pasa a la fase de moldeo y sometimiento a presión
del producto, uno vez introducido en los moldes correspondientes,
presión que cesa al día siguiente.
El
paso inmediato es el salado, realizado en salmuera, cuya duración
está en función del peso del producto. Una vez
sacados los quesos de la salmuera y oreados, se procede a
su traslado a la cámara de maduración, en la
que permanecen durante un tiempo de 30 ó 40 días.
Transcurrido
dicho periodo de maduración se procede al ahumado.
El método utilizado para el mismo es el de producción
de humo por fricción de modelos de roble o haya. Este
método se caracteriza por una escasa combustión
y el humo obtenido se renueva parcial o totalmente por estar
circulando, lo que le permite un enriquecimiento
y un bajo contenido en compuestos nocivos.
Este
ahumado comunica al queso su sabor y aroma característicos,
lo que le ha supuesto que, en poco tiempo, haya ido tomando
posiciones entre los más apreciados de nuestra región.
Prestigio que viene apoyado por el gran consumo que del mismo
se hace en el País Vasco, hacia donde se envían
grandes cantidades de este derivado lácteo, que llega
a competir con quesos del prestigio y calidad del Idiazabal.
Su
forma es cilíndrica, con cantos redondeados, y se presenta
fundamentalmente bajo dos tamaños, que van de 500 a
1.500 gr. de peso, aproximadamente, por pieza. La corteza,
con ligero brillo, es lisa y de color pardo claro. El corte
es liso y uniforme, de tono blanco amarillento. El sabor,
suave y con ligero gusto ahumo, mantiene algún tiempo
su bouquet en el paladar.
Se
puede decir que Lácteos Inés Granda S. A., es
un ejemplo claro de empresa asturiana que, sin dejar de evolucionar
técnica y profesionalmente, ha sabido mantener en todo
momento el prestigio de sus productos, sin perder el carácter
artesanal y familiar que siempre ha caracterizado desde su
fundador a todos los miembros que actualmente la rigen.
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